La caldera marca el ritmo de la calefacción en casa, y cuando algo falla, lo notas enseguida. Una de las incidencias más frecuentes es encontrarse con el manómetro disparado. Saber cómo bajar la presión de la caldera es más sencillo de lo que parece: en la mayoría de los casos basta con localizar la válvula de purga y abrir el grifo de vaciado unos segundos hasta que el manómetro vuelva a la zona verde, entre 1 y 1,5 bares en frío. Con esta guía podrás resolverlo en menos de diez minutos sin necesidad de llamar a nadie.
Ahora bien, conviene entender por qué sube la presión antes de actuar. Si la caldera está encendida y funcionando a pleno rendimiento, cierto aumento es normal. El problema aparece cuando el manómetro supera los 2-2,5 bares y no baja solo al enfriarse el sistema. En ese caso, el origen puede ser una válvula de llenado que gotea, un vaso de expansión en mal estado o simplemente que alguien llenó el circuito en exceso la última vez que se realizó una revisión.
Antes de ponerte manos a la obra, asegúrate de que la caldera está apagada y, si puedes, espera a que el agua del circuito se enfríe. Trabajar con el sistema caliente no solo es más incómodo, sino que puede provocar quemaduras si abres una válvula sin querer.
¿Cuál es la presión normal de una caldera?
El manómetro de tu caldera tiene tres zonas bien diferenciadas: la zona roja baja (por debajo de 0,5 bares), la zona verde (entre 1 y 2 bares) y la zona roja alta (por encima de 2,5 bares). Lo ideal para la mayoría de instalaciones domésticas es mantenerla entre 1 y 1,5 bares cuando el sistema está frío y entre 1,5 y 2 bares cuando está en marcha.
| Estado del sistema | Presión recomendada |
|---|---|
| Frío (caldera apagada) | 1 – 1,5 bar |
| Caliente (caldera en marcha) | 1,5 – 2 bar |
| Zona de alerta | Por encima de 2,5 bar |
| Presión crítica | Por encima de 3 bar |
Si el manómetro está constantemente en la zona roja alta, el sistema de seguridad puede activar el corte automático de la caldera. Es el propio equipo protegiéndose, y conviene atenderlo cuanto antes.
Materiales que necesitas antes de empezar
No hace falta ninguna herramienta especializada. Con esto es suficiente:
- Un cubo o trapo absorbente para recoger el agua que pueda salir
- Una llave de paso (solo si tu instalación no tiene grifo de vaciado accesible)
- El manual de tu caldera, aunque la mayoría de modelos funcionan igual
Cómo quitar presión a la caldera: paso a paso
Seguir el proceso en orden es importante. Saltarse algún paso puede generar confusión o, en el peor caso, dejar la caldera sin agua suficiente.
- Apaga la caldera y espera al menos 30 minutos para que el agua del circuito se enfríe.
- Localiza la válvula de purga o el grifo de vaciado, normalmente situado en la parte inferior de la caldera o en el radiador más bajo de la instalación.
- Coloca el cubo o el trapo bajo la válvula para recoger el agua que saldrá.
- Abre la válvula lentamente girándola un cuarto de vuelta hacia la izquierda. No la abras del todo de golpe.
- Observa el manómetro mientras el agua sale. En cuanto marque entre 1 y 1,5 bares, cierra la válvula.
- Enciende la caldera y comprueba que la presión se mantiene estable durante los primeros minutos de funcionamiento.
Si después de este proceso la presión vuelve a subir en pocas horas, el problema no es el exceso de agua sino un componente que requiere revisión.
Cómo se baja la presión de la caldera si tiene válvula de seguridad activa
Algunos modelos cuentan con una válvula de seguridad que se abre automáticamente cuando la presión supera los 3 bares, dejando salir agua por un tubo de descarga. Si ves que esta válvula gotea de forma continua, no la manipules como solución definitiva. Es una señal de que el vaso de expansión no está trabajando bien y necesita recargarse o sustituirse.
En este caso concreto, bajar la presión de la caldera manualmente es solo un parche temporal. La solución de fondo pasa por un técnico que revise el vaso de expansión y, si procede, lo recargue a la presión correcta (generalmente entre 0,8 y 1 bar de gas nitrógeno).
Causas frecuentes de alta presión en la caldera
Entender el origen del problema ayuda a evitar que se repita. Las más habituales son:
- Llenado excesivo del circuito: ocurre cuando se añade agua sin controlar el manómetro, algo frecuente tras una reparación o al arrancar la caldera por primera vez en temporada.
- Vaso de expansión defectuoso o descargado: es el componente que absorbe las variaciones de presión. Si falla, la presión sube cada vez que el agua se calienta y no tiene dónde ir.
- Válvula de llenado que pierde: permite que el agua de la red siga entrando al circuito aunque nadie la haya abierto.
- Purgas de aire pendientes: el aire atrapado en los radiadores ocupa espacio y puede alterar las lecturas de presión.
¿Cuándo llamar al técnico?
Hay situaciones en las que lo más sensato es no intentar resolverlo solo:
- La presión sube varias veces en pocos días aunque la hayas bajado correctamente.
- La válvula de seguridad gotea de forma continua.
- El manómetro supera los 3 bares y la caldera no se detiene sola.
- Detectas humedad o pequeñas fugas cerca de las conexiones.
- La caldera tiene más de 15 años y presenta esta incidencia por primera vez.
En estos casos, insistir sin diagnóstico profesional puede acabar en una avería mayor o en un gasto de reparación evitable.
Preguntas frecuentes sobre la presión de la caldera
¿Cada cuánto tiempo hay que revisar la presión de la caldera?
Lo ideal es comprobarlo al inicio de cada temporada de calefacción y, si la caldera lleva tiempo parada, también antes de encenderla. Durante los meses de uso intensivo, una revisión mensual es más que suficiente.
¿Puedo bajar la presión de la caldera con el sistema encendido?
Técnicamente es posible, pero no es recomendable. El agua caliente a presión puede provocar quemaduras si hay algún fallo en la válvula. Apaga el equipo y espera a que el circuito se enfríe antes de actuar.
¿Qué pasa si la presión baja demasiado?
Si el manómetro cae por debajo de 0,5 bares, la caldera puede bloquearse por baja presión. En ese caso hay que volver a llenar el circuito abriendo el grifo de llenado hasta alcanzar entre 1 y 1,5 bares.
¿La alta presión daña los radiadores?
A corto plazo, un pico puntual no suele causar daños. Pero una presión elevada de forma continuada puede acelerar el desgaste de las juntas, favorecer pequeñas fugas y acortar la vida útil de los radiadores y del propio circuito.
¿Y si es momento de renovar la caldera?
Si tu caldera lleva años dando sustos, acumula averías y cada temporada aparece un problema nuevo, quizá la solución no está en ajustar la presión sino en dar el paso hacia un sistema más moderno y eficiente.
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